viernes, 19 de febrero de 2010

Día 3: El último superviviente




Todavía no tengo internet, de hecho, no he hecho nada útil aún. Ayer fui a la Universidad a decir “eh, que ya estoy aquí”, y quizá tenía en mente un recibimiento más cálido o tan siquiera un recibimiento… pero no, tengo que volver el viernes a primera hora para registrarme. El resto de señoritas no querían saber nada de los Erasmus, y es que cuando abría la boca y decía esa palabra maldita todas se quitaban el problema de encima y me mandaban a otro edificio. Y todo esto sin hablar una pizca de inglés, por qué sí, aquí saber un poquito de inglés (vamos que yo no tengo ni el First Certificate pero se construir frases…) brilla por su ausencia, como la Policía… peo eso es harina de otro costal.

Como tenía que esperar hasta el viernes y hasta las 15h de la tarde no puedo volver al albergue me dediqué a buscar mi facultad e ir familiarizándome con la ciudad.

La facultad de ingeniería se encuentra dentro de un antiguo psiquiátrico, digo yo que cuando la construyeron debía ser el único sitio libre del que disponían ya que todos sus ocupantes se encuentran en las calles… La facultad es bastante moderna, no tanto como mi querida ETSE, pero no está nada mal, es espaciosa y no tiene el aspecto lúgubre y tenebroso que el resto de edificios de la ciudad.

Y que he hecho estos dos días durante tantas horas? Pues caminar y caminar. Me he recorrido desde una punta a la otra de Siena, no sé cuantos km son, pero como mínimo como ir del Tijuana a la Cope… (si lo quereis buscar en el google maps, en Via Roma, 46 se encuentra la facultad de ingeniería y en Via Fiorentina, 86 el Ostello Guidoriccio).

Pues bien, durante mis largas caminatas he podido observar dos cosas: La primera es que los sieneses sólo comen pizza y se cortan el pelo, no he visto en ningún lugar tanta peluquería por metro cuadrado y total, no sé para qué tanto si luego me llevan unos peinados que ni la bruja Lola. Pero sobre este tema de la gente autóctona dedicaré otra entrada en otro momento porque tiene tela.


La segunda observación es que aquí no conocen lo que son las aceras, y no hablo del centro histórico donde circulan pocos coches, me refiero a la zona pija que hay fuera de las murallas. Las aceras que hay (las pocas que hay), suelen presentar las siguientes características, sólo se encuentran a un lado de la calle y son de menos de un metro de ancho. Y a parte de esto las que existen se las suelen comer ellos mismos estacionando coches, tócate los cojones!

Otro comportamiento característico de la zona es el estacione donde le salga de los huevos, y es que es muy común ver a la gente pararse para comprar el periódico, el pan, o cualquier cosa y dejar el coche (la maquina!) tirado dónde más fácil sea aparcar y menos maniobras haya que hacer y da igual que vengan coches detrás o sea en medio de la calle. Aquí he llegado a ver hasta la triple fila!

Y para acabar, ahora me encuentro en el albergue esperando para salir a cenar y mirar si en algún sitio puedo conectarme a internet y enviar esto. Mañana espero ser ya oficialmente estudiante de la Università degli estudi di Siena y poder conectarme desde la facultad de ingeniería.

Un abraccio.

2 comentarios:

  1. Vengaaa nen que los primeros dias suelen ser duros, no cabizbajes !!!!

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  2. Ostia chuvi! Además de buen ingeniero escribes como los ángeles jejeje

    Seguiremos de cerca el blog y ánimo, que la aventura no a hecho más que empezar :D

    Un abrazo!

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